El importe que necesitas hasta el momento en que se venda el primer artículo o servicio no es el mismo de un negocio a otro. Pero por norma general resulta conveniente ser prudente en la estimación y no olvidar los costes ocultos. Lanzar un negocio requiere prácticamente siempre de una inversión monetaria mayor o menor. No obstante, no siempre es sencillo calcular con acierto cuánto dinero será preciso para arrancar el proyecto hasta el momento en que comience a producir beneficios. Si bien cada proyecto es un mundo, a continuación presentamos las pautas que todo emprendedor debería tener en cuenta:

Plan de negocio. El paso inicial es reflxexionar sobre las características del negocio y hacer una primera estimación de los gastos.  Desde} ahí, lo idóneo es realizar un plan de negocio que contemple el modelo de ingresos y todos y cada uno de los costes relacionados con la venta. Para realizarlo, hay algunos modelos estándar en Internet. Asimismo resulta útil dejarse guiar por la profesionales expertos y solicitar asesoramiento en aquellas áreas en las que el emprendedor no sea un especialista.

Área de actividad. El importe inicial va a depender en gran medida del tipo de negocio que desarrolles. De este modo, un comercio de cara al público tendrá presente el coste de arrendar y acomodar el local, mientras que una compañía de desarrollo de software tendrá que valorar los costes de desarrollar no sólo su programa, sino también la versión definitiva del mismo. La clave radica en preveer todos y cada uno de los gastos necesarios hasta el momento en que los primeros clientes nos paguen.

Costes ocultos. Asimismo es esencial no olvidar ciertas partidas.  Otro de los grandes olvidados es el gasto en márketing. A fin de que} se generen las primeras ventas y funcione el boca a boca, es indispensable que los clientes conozcan la existencia del producto/servicio. Algo esencial en la venta on-line sobre todo, donde el vendedor no tiene  un escaparate donde mostrarse.

Personal. El éxito del negocio va a depender en gran medida de las personas/equipo que lo pongan en marcha. Es esencial concretar cuántos trabajadores se necesitarán, su categoría profesional y las funciones que desempeñarán. En este sentido hay que valorar asimismo los posibles incentivos con los que motivar a los trabajadores a fin de que se impliquen en el proyecto al máximo.

Costes variables. Dentro de lo posible es esencial que los gastos no sean fijos, sino que vayan ligados a la evolución de nuestros ingresos. Esto dejará al emprendedor tener más margen en el momento de encarar los primeros vaivenes del negocio. Por ejemplo, en vez de arrendar una oficina, se puede trabajar desde casa o bien desde un espacio de co-working o centro de negocios. O bien negociar con los distribuidores a fin de que los primeros pagos se efectúen en función de las facturación.

Proyección en el tiempo. El importe inicial calculado debe permitir cubrir los gastos hasta el momento en que la compañía se ponga en marcha. Pero ¿de cuánto tiempo hablamos?. En general, se puede planear a 18 o 24 meses vista. Hay que ser prudentes ya que las primeras ventas acostumbran a dilatarse más de lo previsto.

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